Una ayuda importante: El pulsómetro

A medio camino de las lecturas me enteré de que había unos aparatos que se llamaban pulsómetros, pensé que con ellos, como mínimo, podría medir el nivel de carga fisiológica que suponía para mi cada sesión de entrenamiento. De esta manera podria saber que suponía más carga una serie 10 de repeticiones de 400m a 1′25″ o una de 5 repeticiones 800m a 2′50″, y qué recuperación tenía que hacer entre cada repetición. La verdad es que fue de bastante ayuda. Hasta ese momento había leído que había intentos de cuantificación de la carga basados en la impresión subjectiva del atleta (l’escala de Borj, creo), pero el pulsómetro era mucho mejor. A partir de aquí se imponía saber cuáles eran las pulsaciones que definían mis umbrales. Primero tiré de la fórmula de 220 menos la edad, después de Karvonen(ver FAQ). Pero cuando ví que tenía compañeros que no se ajustaban en absoluto a la fórmula de Karvonen pensé que como aproximación podía funcionar en algunos casos y ya que yo a la lotería no quería jugar la alternativa eran las pruebas de esfuerzo, las mejores que me he hecho han sido siempre con el doctor Pericàs O’Callaghan, un muy buen profesional y una bellísima persona. Las últimas han sido con análisis de gases, que parece que es, hoy por hoy, el método de determinación de los umbrales más preciso (VT1 y VT2, (umbral ventilatorio 1 y umbral ventilatorio 2) que vienen a corresponder a umbral aeróbico y umbral anaeróbico). Los ritmos de entrenamiento (más que ritmos intensidad de esfuerzo), en lo que respecta al fondo, han de estar referidos a las pulsaciones en los umbrales aeróbico y anaeróbico.

Deja un comentario